Todos los horarios son UTC-04:00

El Tratado de Alta Mar protege la biodiversidad en aguas int...

Publicado: Jue. 26MAR2026, 23:26
por FAVR
El tratado de Alta Mar permite proteger la biodiversidad en aguas internacionales, incluso sin la participación de Estados Unidos, India y Rusia
 
Autor: Dr. Francisco Villarroel Rodríguez
 
Las aguas internacionales fueron reguladas bajo el amparo del Tratado de Alta Mar, oficialmente conocido como el Acuerdo sobre la Biodiversidad Marina más allá de la jurisdicción Nacional, que busca proteger la biodiversidad en las aguas internacionales, en el que se incluyen, entre otras, medidas de protección y conservación ambiental ante la actividad humana, como la pesca, el transporte o la minería. Este tratado fue acordado en marzo de 2023, tras dos décadas de negociaciones y al haber sido ratificado por más de 80 países entró en vigor.

Diversos países, entre ellos los miembros de la Unión Europea, Japón y China, han ratificado el Tratado. No obstante, otras naciones relevantes, como Estados Unidos, India, Reino Unido, Rusia y Argentina, aún no lo han hecho, y hasta el momento no se ha manifestado su intención de proceder a la ratificación en el corto plazo.

Este Tratado se basa en la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar, pero refuerza notablemente el marco legal para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina. Pese a la enorme importancia de la preservación de los recursos de Alta Mar, la protección de la biodiversidad de estas aguas ha estado gestionada hasta ahora bajo una serie de acuerdos y organismos internacionales sin una jurisdicción clara y con unas normas inadecuadas para esta finalidad.

El Alta Mar está situada a más 200 millas marinas de la costa, en donde termina la Zona Económica Exclusiva de los Estados ribereños, y la base de la explotación de los recursos está fundamentada en la libertad de pesca prevista en la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar, por lo que se entendían compartidos por todos los países.

Al entrar en vigor el Tratado de Alta Mar, será posible aplicar el Marco Mundial para la Biodiversidad de Kunming-Montreal en aguas internacionales. Este acuerdo busca que los países protejan y conserven al menos el 30 % de los océanos y demás ecosistemas terrestres antes del año 2030. Además, ofrece herramientas para establecer áreas marinas protegidas, entre otras acciones importantes. Su implementación reducirá la fragmentación normativa y permitirá un enfoque integral, preventivo y fundamentado científicamente.

El Tratado de Alta Mar incluye cuatro puntos clave. El primero aspira a un reparto justo y equitativo de los beneficios de las actividades relacionadas con los recursos genéticos marinos, en beneficio de toda la Humanidad. En segundo lugar, prevé la creación de zonas protegidas para preservar hábitats vitales, especies protegidas y fondos marinos o la necesidad de evaluar el impacto de actividades económicas. En tercer lugar, contempla un marco legal internacional para evaluar el impacto de actividades en alta mar y sus consecuencias para el cambio climático, la acidificación de los océanos y otros impactos. Por último, en cuarto lugar, facilitará la cooperación y la transferencia de tecnología marina para ayudar a las partes firmantes, en particular a los países en vías de desarrollo, para que se cumplan los objetivos del acuerdo y nivelar así un uso responsable de los recursos de alta mar.

Esta nueva normativa internacional recoge también una base para financiar las medidas previstas y un mecanismo para resolver disputas. Asimismo, crea una Conferencia de los Estados Parte, un Organismo Científico y Técnico y otras instancias.

Asimismo, establece procedimientos multilaterales, criterios científicos y mecanismos de seguimiento para la creación y gestión de zonas marinas, lo que facilita el cumplimiento eficiente de los compromisos internacionales de conservación, incluyendo la meta de proteger al menos el 30 % de los océanos para el año 2030.

Otro de los elementos centrales del acuerdo es la regulación de las evaluaciones de impacto ambiental de las actividades previstas en alta mar.

Con este fin, se establecen obligaciones comunes para identificar, evaluar y gestionar los posibles impactos significativos sobre el medio marino, asegurando la transparencia, la participación y el acceso a la información. Las evaluaciones resultantes deberán compartirse mediante un mecanismo internacional de intercambio de información, lo que facilitará la cooperación científica y permitirá una toma de decisiones informada.

Para que el tratado empieza a operar, es necesario formar una Conferencia de los Estados Parte junto con otros órganos institucionales, como un Órgano Científico y Técnico, un Comité de Implementación y Cumplimiento, así como comités especializados.

Aunque la ratificación de este Tratado por parte de China, Japón y la mayoría de los Estados latinoamericanos y africanos resulta fundamental para su implementación efectiva y el cumplimiento de sus objetivos de protección, la ausencia de Estados Unidos —que solo lo ha firmado—, así como de India y Rusia, limita en cierta medida su plena aplicación y el logro de sus objetivos.